Lázaro Cárdenas del Río
Lázaro Cárdenas del Río (21 de mayo de 1895 - 19 de octubre de 1970) fue un militar, político y estadista mexicano, Presidente de México del 1 de diciembre de 1934 al 30 de noviembre de 1940. Se destacó, entre otras acciones de gobierno, por la reforma agraria y la creación de los "ejidos" en el sector agropecuario mexicano; por la nacionalización de los recursos del subsuelo, en especial, del petróleo y por haber brindado asilo político a los exiliados españoles durante la guerra civil. Así como, por haber consolidado las bases del funcionamiento del Partido Nacional Revolucionario y su proceso evolutivo, mediante la incorporación de las grandes centrales obreras, hacia el Partido de la Revolución Mexicana, antecedentes del Partido Revolucionario institucional.
En 1913 se incorporó a la revolución en Apatzingán con las fuerzas del general Guillermo García. En 1914 alcanzó el grado de capitán y un año después, el de teniente coronel. Se volvió uno de los discípulos más allegados del sonorense Plutarco Elías Calles. Su carrera militar ascendió rápidamente y en 10 años llegó a ser General de Brigada. Apoyó el Plan de Agua Prieta, que desconocía al presidente Carranza. Apoyado por calles alcanzó la gubernatura de su estado para el periodo de 1928 a 1930, donde puso en marcha la estrategia política y social que realizaría posteriormente en toda la República Mexicana.
Posteriormente fué ministro de guerra en el periodo 1932-1934. En 1934 llegó a la presidencia, siempre bajo la protección de Calles, que seguía ejerciendo gran influencia en la vida política mexicana; pero, una vez en el poder, se emancipó de su tutela y adoptó una línea política propia, más inclinada al socialismo. Incluso expulsó del país a su antiguo protector, que hubo de exiliarse en Estados Unidos (1936).
Cárdenas se encargó de llevar a la práctica las preocupaciones sociales de la Constitución de 1917. Esto quedaría claro al ser aplicados por primera vez hasta sus últimas consecuencias los artículos 27 y 127, referidos a la propiedad de la Nación sobre las tierras, minas y recursos naturales, y a lograr mejores condiciones para campesinos y obreros. Bajo el lema de "México para los mexicanos", llevó adelante una política de nacionalizaciones, especialmente trascendente por lo que respecta al petróleo; ello le enfrentó con Estados Unidos y le obligó a buscar compradores en Alemania.
También apoyó la repartición de tierra, que escasamente había sucedido. Quería eliminar las desigualdades sociales y pensaba en el ejido como la liberación económica absoluta del trabajador del campo. Con su reforma agraria eliminó el latifundismo y repartió cerca de 18 millones de hectáreas
No hay comentarios:
Publicar un comentario